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María en nuestra vida con Cristo.
M- María, Madre de Jesús. Madre de nuestros corazones, ven a amar y adorar a tu Divino Hijo en nosotros. ¡Y, puesto que la oración es un diálogo de corazón a corazón con Jesús, compartamos, ¿quieres? este diálogo! ¡Le será mucho más agradable, si estás aquí! Por eso, queridas almas pequeñas, amemos a Jesús por medio de su madre.
J- Muy bien hecho, pues sabéis que el Corazón Inmaculado de mi Madre es la pura esencia del Amor Divino. Por eso derramad sobre vuestros deseos y todas vuestras intenciones este inefable perfume que encanta a mi Corazón por sus efluvios deliciosos.
El olor nauseabundo de los pecados del mundo no logra incomodarMe cuando Ella Me presenta estas llagas del sigo, en la suavidad de su amor por los hombres. ¿Cómo podría Yo rehusar escuchar y complacer a Aquella que por su fiat Me dio al mundo para salvarlo?
¡Sus súplicas! ¡No podríais comprender la emoción del Hijo ante su Madre suplicante!
ME ES INTOLERABLE VER LLORAR A MI MADRE. ¡Entre las riquezas del cielo y de la tierra, el Don más hermoso, el Tesoro más admirable es mi Madre! Mi Madre, a quien las almas deben Mi longanimidad, Mi paciencia y Mi bondad misericordiosa.
¡MI MADRE ES TAMBIÉN LA VUESTRA! Ella engendró toda la humanidad en los sufrimientos atroces de un alumbramiento distinto de todos los demás. De su seno Virginal ha brotado el Dios de Amor. ¿A qué precio, creéis?
Lo que no sabéis es que este Dios-Amor no estaba solo, sino que iba acompañado de la multitud de almas, naciendo con El y volviendo a nacer, más tarde, de la muerte en la que se habían atascado con el pecado. Y todos, como Yo, salían del Corazón de la maravillosa Perla de Amor que mi Padre había elegido con toda eternidad. En Ella, El había preparado este dulce nido donde debía descansar el Amor durante los meses de espera de Su Venida aquí abajo.
MIS ALMAS PEQUEÑAS, ¡DECID AL MUNDO QUE AMEN Y RECURRAN MAS A MI MADRE!
Si supiérais, os lo confieso, que en el Cielo, vuestro Jesús, que es más que nunca el Suyo, es todavía, y muy a gusto, un hijo obediente y sumiso a Aquella que Le dio a luz para Gloria de Mi Padre, y salvación de todos.
Acordémonos, para concluir, de la palabra de San Grignon de Monfort que ilustra muy bien nuestro tema:
M- ¡María será siempre el camino más corto, más seguro, más fácil para encontrar a Jesucristo!
Fuente: "Mensaje del Amor Misericordioso a las Almas pequeñas" - TOMO 2 - LAP ARGENTINA - (439-440)
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